Mujeres de Escocia

¡Conoce la historia de algunas de las mujeres más importantes de Escocia!

Siempre que se habla de historia de Escocia o de las grandes figuras de la historia escocesa, oímos hablar de William Wallace, Robert de Bruce, Jacobo VI, etc. Pero qué pocas mujeres suelen verse incluidas en esa categoría de personas ilustres, entre las que María Estuardo suele ser casi la única excepción. Por eso, en este Día Internacional de la Mujer, os quiero hablar de, por supuesto, María Estuardo y otras grandes mujeres que nos ha dado este hermoso país.

En la tradición popular, las mujeres escocesas han tendido a ser representadas como uno de los tres siguientes estereotipos:

  1. La pelirroja seductora que lleva una versión provocativa, pero muy poco realista, del traje tradicional.
  2. La chica tímida y soñadora con una belleza natural en un paraje salvaje y romántico.
  3. La matriarca de fuerte carácter, trabajadora y sin pelos en la lengua.

O, más recientemente, el personaje Mérida de la película Brave, que tiene algo de cada uno de los anteriores. Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Las vidas reales de las mujeres escocesas son mucho más extraordinarias y, en ocasiones, mucho más trágicas de lo que se nos cuenta en la ficción.

La primera princesa guerrera de la historia de Escocia la encontramos en el Ciclo del Ulster, uno de los más antiguos textos de la mitología celta, en concreto de Irlanda. En este texto se nos habla de Scáthach, una guerrera que vive en la Fortaleza de Sombras (posiblemente situada en la isla de Skye) que se encarga de enseñar al héroe protagonista de este ciclo a luchar, y al que hace entrega de una lanza mortífera. 

 

Pero también el folklore escocés está plagado de mujeres con poderes peculiares y, en ocasiones, terroríficos. Por mencionar algunas:

  • Las selkies, misteriosas y bellísimas focas-mujer que seducen y se casan con humanos para luego volverse al mar, rompiendo así el corazón de sus maridos. 
  • Glastaisgs, unas criaturas mitad mujer, mitad cabra, ¡y de color verde! Se pueden encargar de proteger a los animales de la granja, o de destruirlos.
  • No solo el lago Ness está habitado por un monstruo, también en el lago Morar habita una criatura a la que se conoce como Morag.
  • Cailleach Bheur, el espíritu del invierno, viejo y frío, congelará cualquier cosa o persona.

No todo es ficción claro, la auténtica historia escocesa también está plagada de grandes mujeres que se atrevieron a desafiar las normas e ir un paso más allá, dejando así su huella para generaciones posteriores. Estas son solo algunas de ellas, todas serían demasiadas para incluirlas en un único artículo, pero todas son igual de importantes y válidas.

 

Las siete de Edimburgo

En 1870, una multitud de estudiantes de medicina de la Universidad de Edimburgo abuchearon y tiraron barro a un grupo de 7 mujeres jóvenes que estaban yendo a hacer un examen. Incluso, se dedicaron a perseguir a una pobre oveja alrededor del aula. Era puro caos, y al final el examen fue suspendido.

¿Y por qué todo este jaleo? Los estudiantes masculinos, apoyados por muchos profesores y gente de la ciudad, intentaban impedir que Sophia Jex-Blake y los otros miembros de las Siete de Edimburgo (Isabel Thorne, Edith Pechey, Matilda Chaplin, Helen Evans, Mary Anderson y Emily Bovell) hicieran un examen de anatomía, una parte esencial en sus estudios para convertirse en médicos.

De hecho, ya el año anterior, 1869, las Siete causaron indignación entre la gente, al ser las siete primeras mujeres a las que se permitió estudiar en una universidad británica. Los doctores, profesores y estudiantes de la Universidad de Edimburgo no las querían ahí, temían que las mujeres fueran una distracción en clase y una amenaza para la profesión médica, dominada por hombres hasta el momento. La gente de Edimburgo simplemente creía que unas mujeres examinando cuerpos, como estudiantes o como médicos, sería algo repulsivo.

Pero Sophia no era una mujer que evitara las discusiones. Tenía un carácter muy fuerte, mucho temperamento y poco tacto, y estaba decidida a convertirse en doctora. Abandonó Edimburgo para estudiar en Suiza, donde consiguió el título en 1877. Al mismo tiempo, trabajó con otras mujeres para establecer la Escuela de Medicina para Mujeres en Londres en 1874, y con un miembro del Parlamento para cambiar las leyes, de forma que todas las universidades admitieran a mujeres.

En 1880, Sophia regresó a Edimburgo para trabajar durante el resto de su carrera como médico y profesora de obstetricia. Allí también fundó otro nuevo hospital, para mujeres y niños, así como otra facultad dónde enseñar a cualquier mujer que quisiera ser médico.

 

Mary Fairfax Somerville

Esta matemática escocesa es considerada la primera científica del mundo, puesto que en 1834 se inventó esta palabra “scientist” (científico/a) para describir su increíble habilidad para comprender las más complicadas ideas matemáticas y científicas, y explicarlas de forma sencilla a otras personas.

Mary era una niña determinada y de pensamiento independiente. Aunque le decían que se dedicara a actividades más femeninas, como coser, ella prefería leer los libros de ciencias de la biblioteca de su padre, y le encantaba observar la naturaleza y coleccionar conchas, fósiles y plantas.

Como se esperaba de una mujer de su edad, se casó, pero su marido no aprobaba que las mujeres estudiaran. Sin embargo, murió joven dejándole suficiente dinero para que Mary viviera como ella quisiera. Y Mary eligió estudiar los avances en astronomía y matemáticas más importantes y complicados de su época. Su segundo marido, un doctor, la animó a ello y, juntos, se mudaron a Londres, donde Mary fue tutora de otra gran mujer matemática: la pionera de la computación Ada Lovelace.

Se mudaron de nuevo, esta vez a Italia, desde donde Mary se dedicó a traducir, editar y añadir  sus propias ideas a los trabajos de los mejores matemáticos y astrónomos de Europa, haciendo sus descubrimientos comprensibles a estudiantes, profesores y académicos alrededor del mundo.

También escribió sobre física, química, botánica, geografía, geología y una nueva área de estudio: la microscopía. En 1835 se convirtió en la primera mujer miembro de la Real Sociedad de Astronomía junto con Caroline Herschel.

 

Elsie Inglis

Fue una de las primeras mujeres escocesas en convertirse en médico. En Edimburgo se dedicaba a enseñar sobre las enfermedades que afectan a las mujeres, y abrió un hospital de mujeres y un centro donde enseñaba obstetricia. También se dedicó a reivindicar el derecho de las mujeres al voto, así como el derecho a la educación para aquellas que quisieran estudiar.

Cuando estalló la I Guerra Mundial en 1914, Elsie enseñó a las que se ofrecieron voluntariamente como enfermeras y ella misma se ofreció para trabajar de médico en el frente. El ejército británico le dijo que se fuera a casa, pero las tropas claramente necesitaban de la asistencia médica, así que ella misma organizó y dirigió una red de hospitales conformados únicamente por personal femenino en Francia, Grecia y el este de Europa. Allí, ella y las demás mujeres trabajaron en las más duras condiciones para tratar a los soldados heridos, aunque para entonces Elsie ya estaba gravemente enferma de cáncer.

Se le dieron lo más altos honores en toda Europa e incluso Winston Churchill dijo que tanto ella, como todas las mujeres que habían trabajo a su lado, “destacarían en la historia para siempre”.

Billete de curso legal, 50 libras Esterlinas del Clydesdale Bank.

 

Catherine Murray (Lady Dunmore)

Esta escocesa de matrimonio, con el fin de ayudar a los granjeros después de la hambruna de la patata (1846-1847), desarrolló y promovió la industria textil tradicional por la que es famosa la Isla de Harris. Hoy en día, Harris Tweed aún existe y es mundialmente famosa.

Con este distintivo marca Harris Tweed las prendas y otros complementos que fabrica.  

 

Nan Shepherd

Vivió en el noreste de Escocia y sus novelas, poemas e innovadores libros acerca del paisaje están todos ambientados allí. Es famosa sobre todo por The Living Mountain (1977): el mejor libro jamás escrito sobre la naturaleza y paisajes en Gran Bretaña. A diferencia de los libros de montañismo escritos por hombres, este libro no habla de aventuras u otras conquistas. Es, sin embargo, una meditación acerca de las montañas Cairngorm y lo que pueden significar. 

Nan Shepherd es, a día de hoy, unas de las poquísimas mujeres en el mundo que aparecen en un billete: el de £5 del Royal Bank of Scotland.

Billete de curso legal, 5 libras Esterlinas de Royal Bank of Scotland

 

Sufragistas

Poco después de 1860 comenzaron las primeras movilizaciones pacíficas pidiendo el derecho al voto para la mujer en Escocia. Mujeres de clase media organizaban reuniones para tomar el té y hacer correr la voz y en 1870 se empezaron a fundar las primeras organizaciones en Edimburgo. Estas mujeres (y algunos hombres) se dedicaban a organizar reuniones, escribir panfletos y cartas, y presionar a los candidatos a las elecciones tanto locales como nacionales.

El tono de las protestas cambió radicalmente a partir de 1906, cuando llegó a Escocia una rama de la Unión de Mujeres Social y Política. Era hora de entrar en acción. En 1909, cientos de activistas a favor del voto de todas las edades organizaron una marcha a través de Edimburgo. Esto incluía a  la pequeña Bessie Watson, de 9 años de edad, subida en un carrito tocando la gaita.

Pero las protestas no hicieron más que empezar con esta marcha y llegaron a ser bastante violentas, aunque en ningún momento se dañó a nadie. Su único objetivo era hacer un destrozo tan grande como se pudiera. Así en Stirling, Ethel Moorhead vandalizó el icónico monumento de William Wallace, o Maude Edwards destrozó un retrato del rey.

El derecho al voto en igualdad de condiciones con los hombres fue finalmente conseguido en 1928 tras años de luchas y de protestas por parte de estas valientes mujeres.

 

María Estuardo

Y, como lo prometido es deuda, vamos a terminar hablando de María Reina de Escocia y su vida de telenovela.

La pequeña María fue coronada en el castillo de Stirling cuando apenas contaba con unos pocos días de vida tras la muerte de su padre, por lo que su madre se convirtió en regente. Pero Escocia era un lugar bastante turbulento para reinar en aquella época, y el rey Enrique VIII pensó que podría aprovechar esta oportunidad para conquistar Escocia. Así, mandó una propuesta de matrimonio de parte de su hijo, el príncipe Eduardo, que la madre de María rechazó contundentemente. La solución fue intentar secuestrar a la pequeña María, por lo que fue mandada a Francia, donde estaría segura.

María creció y se educó en Francia donde, a los 15 años, se casó con el príncipe heredero de la corona francesa. Pero poco después de convertirse en rey, su marido falleció, dejándola sola y desamparada, y los franceses la mandaron de vuelta a Escocia. Pero para entonces, Escocia era un país desconocido para ella y totalmente diferente de lo que estaba acostumbrada. Por su parte, los escoceses tampoco la apreciaban mucho.

Y tampoco les hizo mucha gracia que eligiera a Henry Darnley (¡un católico!) como esposos y padre del futuro rey escocés. Pero este matrimonio tampoco le duró mucho. Darnley sentía celos del consejero privado de María, el italiano David Rizzio, y una noche que estaban los dos en las estancias privadas de María, los hombres de Darnley se lo llevaron a rastras y lo apuñalaron 56 veces.

Poco después nació el hijo de María y Darnley, Jacobo VI, pero María no podía perdonarle el asesinato de Rizzio o su estilo de vida cada vez más disoluto. Un año después, la casa en la que Henry Darnley había estado viviendo explotó y su cuerpo apareció en el jardín. Había sido estrangulado. 

Se sospechó que todo había sido un complot entre María y el que, se creía, era su nuevo amante: el conde de Bothwell. Pero no tenían pruebas de una cosa ni otra, así que ambos salieron indemnes. Sin embargo, apenas dos meses después, María fue “raptada” y “violada” por el conde de Bothwell, quizá para esconder que ya estaba embarazada de él. Y entonces se casaron.

En ese momento, los nobles protestantes dijeron que aquello ya había sido suficiente, y la obligaron a abdicar en su hijo. María pasó el siguiente año encerrada en el castillo de Loch Leven, hasta que se escapó a Inglaterra, donde esperaba que su prima Isabel I la ayudaría. Pero para su prima María era más una amenaza que una posible aliada, así que pasó los siguientes 20 años bajo arresto domiciliario en Inglaterra, hasta que los complots de la corte forzaron a Isabel a terminar con la vida de su prima.

La muerte de María fue tan dramática como el resto de su vida: vestida con un esplendoroso vestido rojo subió al cadalso y cuando el verdugo fue a recoger la cabeza cortada, lo único que quedó en su mano fue la peluca…

Si queréis conocer la ciudad y el castillo en el que fue coronada Mery, Stirling, aquí podéis encontrar la información para un tour guiado.

 

Y hasta aquí nuestro breve repaso por las mujeres de la historia escocesa. Por supuesto estas son solo unas pocas de las muchísimas que nos ha dado este país a lo largo de los años, pero esas nos las guardamos para próximos años. ¡Feliz día de la mujer!

Hermana, muchas gracias por haber hecho posible este artículo. 

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