Batalla de Bannockburn

La batalla se va desarrollar en Stirling en los campos de Bannockburn y durará dos días, 23 y 24 de junio de 1314, algo inusual en el medievo ya que solían durar apenas unas horas.

Esta batalla va ha ser un claro ejemplo de las grandes debilidades de las organizaciones militares de la Edad Media. El ejército inglés sería comandado por el rey Eduardo II de Inglaterra, aunque, por desgracia para él, no tenía las mismas habilidades que su padre en el campo de batalla; un gran estratega al que apodaban el “Martillo de los Escoceses”. Eduardo II reunió un ejército nunca visto por un monarca inglés, más de 20.000 efectivos, y se pensó que por tener un ejército numeroso aplastaría a los escoceses.

 

23 de junio 1314

En la mañana del primer día de batalla el ejército inglés avanzaba desde Falkirk. Estaban dispersos en una larga columna vanguardia, grueso y retaguardia. Un puñado de exploradores se adelantaron. En la sección norte de las colonias de Bannock, a unos 5 km del castillo de Stirling, se van a encontrar al ejército escocés ya formado en el campo de batalla y bloqueando el camino, lo que hizo que lo exploradores regresaran rápidamente a comunicarlo al rey. 

Eduardo reunió a sus teniente para planear el ataque. Sabían que el pequeño ejército escocés se encontraba en un terreno relativamente plano, perfecto para un ataque de caballería, por lo que pensó que la batalla se determinaría tranquilamente en un día, y aplastarían al ejército enemigo sin ningún tipo de esfuerzo. Por esto, decidió mandar a la vanguardia, comandada por el conde de Gloucester y el conde Hereford, a realizar un ataque a galope tendido. 

La batalla comenzó con uno de los combates individuales más famosos de la historia de Escocia: el que enfrentó al rey Robert de Bruce y a sir Henry de Bohun, sobrino de Hereford, a caballo. Mientras la vanguardia cruzaba el valle del arroyo Bannock, el sobrino del conde Hereford divisó al rey escocés y notó, además, que solo portaba un hacha, por lo que decidió lanzarse al ataque para convertirse en un héroe. Pero Bruce pudo esquivar el ataque del joven jinete echándose a un lado y contraatacar, atravesando con su hacha el yelmo de Bohun hasta el cráneo. 

Roberto Bruce mata a Henry Bohun de un hachazo en la cabeza partiendo su yelmo. Autor Jason Askew

Por su parte, los escoceses habían aprendido a trabajar en equipo y en formación de schiltron. Lo que viene a ser una falange o una formación defensiva de piqueros en la que los soldados a pie portan lanzas de 5 metros de largo repeliendo el ataque de cualquier caballería, en este caso, de la inglesa.

Schiltron. Imagen de la película Braveheart 

La división de Eduardo Bruce, hermano del rey escocés, salió del bosque de New Park en ayuda de los piqueros para contrarrestar el ataque de la caballería inglesa. Otra parte de la vanguardia inglesa intentó flanquear la ruta de escape del ejército escocés, pero la división liderada por el conde de Moray se dio cuenta de esto ya que estaba apostada en St. Ninians, y los piqueros pudieron hacerles frente. 

Batalla de Bannockburn, día 1

El primer día de batalla el ejército inglés no pudo romper en ningún momento la compacta formación escocesa. A pesar del número inferior de efectivos y la falta de armadura individual, los escoceses estaban muy bien organizados. 

Eduardo II decidió no atacar más ese día y acampar en la orilla sur del arroyo Bannock con sus hombres y su caballería, y en la orilla norte a toda la infantería, en caso de que Robert de Bruce y su ejército decidieran atacar por la noche. 

 

24 de junio 1314

En las batallas medievales era muy importante tener a los santos de tu lado ya que eran vistas como un juicio de Dios, por lo que llevaban las reliquias de San Columba. ¿Sería este santo el que les dio la victoria?

El ejército de Robert formó muy pronto por la mañana, los piqueros estaban listos para repeler cualquier ataque. Esto fue algo que sorprendió mucho a Eduardo, él pensó que los escoceses se amedrentarían y le pedirían clemencia; además, los ingleses contaban todavía con más de 20.000 efectivos para aplastar a los escoceses, que apenas tenían algo menos de 7.000 soldados. Pero los ingleses pronto se dieron cuenta de que el campo de batalla era demasiado pequeño.

El primer ataque del día no se hizo esperar por parte del bando inglés. El conde de Gloucester arremetió con la caballería de la vanguardia, pero se estrellaron con un muro de lanzas, que median 5 metros de largo, los schiltroms, de forma que el conde junto con toda la caballería morirían en el ataque.

El ejército inglés empezó a ser empujado progresivamente hacia atrás, quedando atrapados entre el río y las 4 divisiones de schiltroms comandadas por Eduardo de Bruce (hermano del rey), sir Thomas Randolph, sir James Douglas y Robert de Bruce.

Conde de Gloucester cargando contra el schiltron de Eduardo Bruce. Autor Mark Churms.

El ejército visitante intentó contrarrestar a los piqueros con sus arqueros. Los arqueros ingleses eran peligrosos ya que tenían unos grandes arcos con los que disparaban flechas a larga distancia, lo que suponía una gran amenaza. Se situaron en el flanco cerca de la división de Douglas y Moray. En la retaguardia, justo detrás de las 4 divisiones de schiltron, se encontraba el mariscal Keith con la división de caballería, que lanzó un ataque a galope tendido aplastando a los arqueros.

Batalla de Bannockburn, día 2

Se empezó a extender el desconcierto y la confusión entre las filas inglesas. La caballería era incapaz de mantener su formación. Los schiltroms escoceses se abrían paso entre el ejército inglés, que se empezaba a desintegrar. Bruce ordenó a su infantería que avanzara empujando a la caballería inglesa hacia el arroyo Bannock, donde los caballeros morirían ahogados por las pesadas armaduras. 

Los ingleses habían perdido la batalla. Los soldados empezaron a desertar y el rey huyó del campo de batalla escoltado por la guardia real y 500 caballeros. Llegó a Dunbar, donde se montaría en un bote para regresar a Inglaterra, de donde nunca tenía que haber salido. 

Se cree que las bajas inglesas fueron alrededor de 12.000, frente a las poquísimas bajas escocesas. Esta fue una enorme victoria para Escocia. El rey Robert de Bruce se hizo con el control militar de todo el país y empezaron unas incursiones al norte de Inglaterra para ganar territorio. 

Roberto I de Escocia se convertirá en mito, ya que lo pronósticos decían que sería derrotado pues una gran paliza se llevarían, pero como suelen decir, aquellos guerreros escoceses, guerreros poetas no solo consiguieron la victoria frente a Eduardo II, sino que consiguieron ¡la libertad!

Roberto I de Escocia

 

Robert de Bruce es recordado en Escocia con cariño, pero especial en Stirling, ya que si visitas la ciudad encontraréis varias esculturas al héroe, en el castillo de Stirling hablan de su historia y además, también podéis visitar el centro de interpretación de la batalla de Bannockburn.



Alba gu brath (Escocia para siempre) 

 

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